Posteado por: sontushuellaselcamino | 14 mayo, 2011

El camino empieza…

Alguien nos comentaba hace poco que en Santiago los peregrinos suelen decir que el camino empieza cuando acaba el Camino.
Y en estos momentos en los que se acaba nuestro camino, nuestra aventura, éste nos parece el mejor pensamiento.
Han pasado algo más de 8 meses desde que este par de viajeros con mochilas nuevas aterrizaran en Oaxaca. Los mismos que ahora vacían las maltrechas mochilas, dejando atrás botas bien amortizadas o botes de antimosquitos vacíos.

León, septiembre de 2010

Sri Lanka, 8 meses después

Y desde México hasta Ushuaia, desde Nueva Zelanda hasta Mandalay, más de 100.000km recorridos, 237 días con sus noches, 3 “años nuevos” (el occidental, el Chino y el Budista), 3 continentes, 3 océanos, 24 países y otras tantas fronteras, buses, barcos, trenes, tuc tuc y bicis, miles de picaduras de mosquitos y algún que otro catarro, varios kilos menos, incontables experiencias, infinitas sonrisas, ruinas milenarias, junglas, animales salvajes, ciudades fascinantes, playas de ensueño…
Hacemos balance y no puede ser más positivo, y tranquilamente seguiríamos viajando otros tantos meses. Pero hemos desarrollado la teoría de las 3F, las 3 grandes razones por las que estamos contentos de volver a casa: Family, Friends & Food.
Aunque esta vuelta a casa no es el final del camino, ni el fin de esta aventura será el final de nuestras aventuras. Y es que después de estos meses no parece que conozcamos mucho, sino que el sentimiento es un “sólo sé que no conozco nada”, y ahora el Mundo parece mucho más grande.
Anoche pasó una estrella fugaz por el cielo de Sri Lanka, y al unísono pedimos un deseo: “seguir haciendo camino”.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 13 mayo, 2011

Mirissa

10 a 12 de Mayo de 2011

Y después de tanto templo, plantación de té y animales varios, sólo nos faltaba probar la playa del sur de Sri Lanka. Además, y aunque no ha sido uno de nuestros principales destinos en esta aventura, nos apetecía acabarla relajados al borde del mar.

Y en un bus local de los de a 30 rupias la hora, hemos llegado a Mirissa. Es un pueblo costero con una playa impresionante de arena dorada y bordeada de palmeras, que más se puede pedir!

Como son nuestros últimos días habíamos pensado darnos un lujo, no regatear o elegir el alojamiento por precio, sino el que más nos gustara…pero no hemos sido capaces de pagar 50$ por un hotel con buffet de desayuno y cena, piscina y todas las comodidades. Porque había una guest house cercana en la que tenemos habitaciones espaciosas y limpias, y una terraza que da al mar por 14$! Bueno, el hecho de que el hotel de 50 nos deje usar la piscina por 2$, y podamos usar su wifi ha sido una suerte 😉

Y aquí llevamos casi 3 días, disfrutando de la playa y las palmeras. Aunque el mar en esta época del año está muy bravo, con olas de varios metros.

Cada mañana hemos madrugado un poquito para pasear por la playa.
Siguiendo hacia el este, hemos podido ver a los pescadores en sus estrechos y coloridos catamaranes de madera.

Y hacia el oeste, esta vez yendo por la carretera, hemos llegado al puerto pesquero, donde había una gran actividad de barcos que llegaban llenos de pescado. Incluso hemos visto como descargaban tiburones.

El resto del día ha transcurrido entre desayunos en la misma arena, baños varios, comidas en una terracita, siestas y cenas caseras en un hostel cercano… pura vida!

Posteado por: sontushuellaselcamino | 12 mayo, 2011

Yala National Park

8 y 9 de Mayo de 2011

Las distancias en esta isla no son muy grandes, así que para ir de Ella hasta Tissamaharama sólo tardamos 2 horas en bus. Aunque la bajada sí ha sido prolongada, pero al conductor del bus no parecía importarle, porque ha ido a toda mecha!
Tissa es una pequeña población cercana al Parque Nacional de Yala, donde hay muchísima vida salvaje, y donde nos gustaría hacer un safari de un día.
Así que la primera misión en el pueblo es encontrar alojamiento y jeep que nos lleve hasta el parque. Y parece que hemos tenido mucha suerte, porque hemos encontrado el Hotel Tissa, donde nos ofrecen ambas cosas por un precio muy razonable, unos 33€ (5.500LKR) por persona, incluyendo las entradas al parque y dos noches de alojamiento.
Con los deberes hechos hemos dado un paseo por Tissa y sus alrededores, paseando entre campos de arroz y visitando la pagoda más grande del pueblo.

Pero lo que realmente hemos disfrutado como niños ha sido: El Safari. El conductor nos recoge sobre las 5 de la mañana para llevarnos al Parque Nacional. Y allí hemos estado hasta que atardece disfrutando de todos los animales que pasan delante de nosotros.

Hay una diversidad y una riqueza de animales increible, y en cada momento tenemos oportunidad de ver pájaros con vistosos plumajes, manadas de venados, cerdos salvajes, cocodrilos, búfalos, pavos reales…

Pero los reyes del día, las estrellas de nuestra visita han sido, sin duda, los elefantes y El Leopardo!


Primero nos hemos encontrado con algunos elefantes solitarios, más o menos cerca de nosotros. Es impresionante verlos en libertad, tranquilamente comiendo o refrescándose en el agua o el barro.

Incluso uno ha cruzado sin inmutarse justo delante de nuestro jeep.

Y hemos tenido la grandísima suerte de poder ver a uno de los 35 leopardos que viven en el parque. Estaba subido a un árbol, contemplando tranquilamente cómo varios jeep nos parábamos frente a él a fotografiarlo. Y cuando le ha parecido bien, ha bajado del árbol y ha salido corriendo entre los coches, majestuoso y rapidísimo.
Por cierto, confirmamos que los estampados de los tangas de leopardo tienen gran parecido con la realidad!

Y sin darnos cuenta se nos ha pasado el día en Yala park. Acabamos llenos del polvo del camino, pero encantados con toda la vida animal que hemos podido ver en directo.



{para disfrutar de mejores fotos de los personajes de este día os recomendamos visitar también rroundtheworld.com/wp}

Posteado por: sontushuellaselcamino | 12 mayo, 2011

Ella

6 y 7 de Mayo de 2011

Sri Lanka es bien conocido por su té, el famoso té de Ceylán. Y es en esta región, en las zonas altas del país donde están las mayores y más importantes plantaciones. Para ver las enormes extensiones de té, un viaje en tren desde Kandy hasta Ella nos ha parecido una buena opción.

Y así ha sido, pues las casi 7 horas de recorrido transcurren por las serpenteantes vías que suben y bajan entre verdes valles que parecen cubiertos por interminables alfombras de la preciada infusión.

Así que el viaje no se ha hecho nada pesado, pues hemos pasado todo el tiempo sacando la cabeza por la ventana admirando el fascinante paisaje.

Llegamos a Ella, un pequeño pueblito que se extiende por poco más de una calle sembrada de guesthouses. Situada a unos 1.000m de altura, el paisaje se precipita hacia el nivel del mar desde la salida del pueblo. Allí el Ella Rock parece un guardián sobre el conocido como Ella Gap, un precioso puerto de montaña.

Al día siguiente de llegar, y guiados por el mapa que nos han dibujado en el hostel, nos vamos de excursión al Ella Rock. Primero salimos del pueblo por detrás de la estación de tren para ver las plantaciones de té de cerca. Es una maravilla, perfectamente cuidadas y con un color muy intenso.

Después, y siguiendo las vías del tren al principio y un camino después continuamos hacia el Ella Rock.

El camino no es muy duro, y se puede hacer en un par de horas. Pero nosotros lo hemos hecho con calma, disfrutando de las vistas y del paseo. Y al llegar arriba, el premio es una preciosa panorámica de todo el valle.

Las tardes que hemos pasado en Ella han sido de relax, paseando por el pueblo en busca de una buena cena. Y lo que no nos ha faltado es el postre, por primera vez en tantos meses nos dejamos llevar y hacemos un “exceso”. El postre típico en Sri Lanka es el delicioso “curd & honey”, que es un yogurt hecho con leche de búfalo acompañado de un dulce parecido a la miel.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 11 mayo, 2011

Kandy birthday to you…

4 y 5 de Mayo de 2011

Un bus local de 3,5 horas y poco más de veinte duros…digo poco más de 100 rupias, nos ha llevado hacia Kandy. Es la capital de la zona montañosa de Sri Lanka, y el centro religioso del país. Allí está el templo del Diente de Buda, donde se conserva una importante y venerada reliquia de Buda: adivináis qué parte?

La ciudad se extiende alrededor de un lago, y paseando a sus orillas nos ha encontrado Namal, un conductor de tuc tuc que ha resultado ser de lo más honesto que hemos encontrado en Asia, y sobre todo para tener que ver con transporte! Él se ha ofrecido a llevarnos hasta la Asociación de Arte y Cultura de la ciudad, donde cada tarde hay una actuación de baile y música tradicional. Y durante casi una hora hemos visto un interesante espectáculo, en el que hombres y mujeres bailan vestidos con sus trajes tradicionales. Incluyendo el himno nacional y una danza sobre brasas.

Para cenar hemos querido anticipar la celebración de los 30 añazos que le caen a David, y hemos tomado una tarta en una de las cientos de pastelerías de la ciudad. No ha faltado la velita!

Al día siguiente, nos hemos encontrado con Namal de nuevo, quien nos llevará de tour todo el día en su furgoneta, porque 4 en un tuc tuc no es algo sostenible en el tiempo.
Hemos madrugado (5 a.m.), porque vamos con él a hacer las ofrendas de la mañana al Templo del Diente de Buda. Allí, dos chicos con los trajes típicos tocan los tambores tradicionales de forma solemne.

Y una fila de fieles, vestidos de blanco esperan su turno para dar las ofrendas. El ambiente es muy especial y se palpa la devoción de esta gente.

Aunque por fuera el templo parece un edificio bastante frío, por dentro tiene una decoración exquisita y bastante lujosa.

Después hemos cogido la furgoneta y nos hemos ido hacia el norte, hasta Sigiriya. Allí hay una montaña con la cima plana, conocida como la Roca del León. Antiguamente fue la residencia del rey y su fortalaza. Hoy en día, el título de Patrimonio de la Humanidad que le ha dado la Unesco, hace que cobren 30$ por subir las interminables escaleras que separan de la cima.

Así que cuando hemos descubierto el precio se nos han quitado las ganas de subir, y nos hemos conformado con las vistas desde abajo que ya son bastante impresionantes.

De vuelta hacia Kandy hemos parado en Dambulla, una pequeña ciudad conocida por unas cuevas-templo, el Templo de la Roca Real (Royal Rock). Aquí la entrada es más moderada, la hemos pagado y hemos subido escaleras como tocaba. Y arriba, además de las vistas de los alrededores, hemos entrado y curioseado en cada una de las cuevas en las que hay cientos de figuras de Buda en distintas posiciones y con distinta decoración.

Para cenar y continuar con las celebraciones cumpleañeras, una buena cena en un restaurante que ha puesto karaoke de los 80’s todo el tiempo: “y que cumplas muuuuchos más!”

Posteado por: sontushuellaselcamino | 11 mayo, 2011

Negombo y Colombo

2 y 3 de Mayo de 2011

Ceylán, la lágrima de la India… llegamos a Sri Lanka, para nosotros la última parada de esta aventura, y punto de reencuentro con Ralu y Ramón, con quienes compartiremos estos últimos días.
Esta isla, cercana al Ecuador y a India, es un cocktel perfecto para un viaje de un par de semanas: tiene playas espectaculares, una cultura milenaria gracias a ser una encrucijada de caminos, parques naturales con mucha vida salvaje, e incluso zonas montañosas con interminables plantaciones de té.
Llegamos al aeropuerto de Colombo, pero en lugar de dirigirnos a la capital nos vamos a Negombo. Es una población a sólo 8km del aeropuerto, con más fácil acceso y hoteles más económicos que en la ciudad.
A pesar de estar a orillas del mar, la playa no es tan atractiva por el intenso oleaje. Pero bien se puede dar un buen paseo para mojar los pies en el Océano Índico.

Y desde allí hemos hecho una excursión de un día hasta Colombo. Un par de horas de autobús urbano nos dejan en Petta, una zona de actividad frenética, la zona del mercado central de la ciudad, que como en muchas otras ocasiones está absolutamente abarrotado y con olores no siempre apetecibles.
En las cercanías, el Dutch Museum, al cual no hemos entrado porque tenemos la intención de disfrutar de la ciudad al completo.

Desde aquí, hemos continuado por la zona de Fort, que puede considerarse como la zona más rica y selecta de la ciudad, donde se aglutinan la mayoría de las grandes cadenas hoteleras y la casa del presidente.
Hemos continuado nuestro paseo por la zona de la costa, en la que hemos podido disfrutar de preciosas vistas del paseo marítimo, en buena compañía de varios pelícanos y con la bandera nacional ondeando sobre nosotros.

Después de comer, hemos visitado un par de templos budistas, el Seema Malakaya, que se encuentra en el lago Beira.

Y después el templo Gangaramaya, cercano al lago. En él, hemos contemplado un buda de gran tamaño, y decoración muy colorida. Hemos saludado a un hermoso elefante al que hemos podido dar de comer unas galletas, intentando esquivar sus enormes colmillos.


Foto de Ralu y Ramóm
Para acabar el día hemos decidido ir hasta el parque Viharamahadevi. Pensábamos que esta era la mejor época para disfrutar de las flores y de un poco de tranquilidad. Pero la verdad, no merecía mucho la pena, a excepción de unas bonitas fotos del City Hall acompañado de un gran Buda.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 11 mayo, 2011

Yangon II (Myanmar epílogo)

30 de Abril y 1 de Mayo de 2011

Volvemos a Yangon, esta vez con poco más tiempo que para ir al aeropuerto. Pero hemos aprovechado para recrearnos una vez más con una de las visitas que más nos ha gustado en este país. Y es que a pesar de que es de noche y ha llovido, decidimos acercarnos al Shwedagon Paya, la gran estupa dorada de Yangon. Y allí está, majestuosa como la recordamos, y nosotros otra vez boquiabiertos, qué lugar! Pero esta vez la visita no dura demasiado, pues aunque cerrarán en media hora (10 p.m.), los chicos de los tickets no pierden la ocasión de pedirnos que lo compremos (5$), y la excusa de que pensábamos que con comprarlo una vez podemos entrar otros días de nuestra estancia no parece convencerles 😉
Al día siguiente, un pequeño paseo por los alrededores del hotel antes de ir hacia el aeropuerto, para respirar y disfrutar del ambiente tan especial de este país por penúltima vez.
Y es que sin darnos cuenta ha pasado casi un mes. Un mes de descubrir una cultura fascinante, de disfrutar de unas gentes muy especiales e increíblemente amables, y de tratar de entender lo inentendible!
Pues los contrastes que hemos visto en todos los países que hemos visitado, aquí se tornan en tremendas injusticias que propicia el régimen político.
Y es que hemos llegado con mucha curiosidad y muchas preguntas, y parece que nos vamos con aún más. Aunque lo cierto es que algunas incógnitas y dudas que teníamos sí las hemos clarificado.
Qué pasa con nuestros dólares?? Pues parece ser que no hay bancos que cambien la moneda local en dólares para los ciudadanos. Por eso, cualquier persona que quiere viajar al exterior, acude a los brokers a cambiar dólares, y los quieren totalmente nuevos y sin ninguna falta. Así, parece que el ciclo es que nosotros los cambiamos en hoteles o agencias de viajes, que a su vez van a estos brokers (mercado negro) y consiguen un cambio mejor. Las razones por las que no se pueden cambiar en el banco, y por qué el tipo de cambio oficial es tan bajo comparado con el mercado negro, forman parte de lo “inentendible”.
Internet no funcionará?? Bueno, no muy rápido y a veces censurado. Pero en muchos locutorios parece que se saltan la censura y hemos podido entrar en este blog, y en otros lugares nos han facilitado páginas web a través de las que podemos esquivarla también. Aunque nuestros móviles, como pensábamos, no funcionan aquí, nada de roaming.
Las elecciones de noviembre de 2010?? Como nos olíamos, no parece que hayan sido muy democráticas ni que signifiquen un cambio. Por lo visto, China tiene bastante poder e influencia en este país, y su gobierno “aconsejó” a Myanmar organizar las elecciones para lavar la cara al régimen y quitarse un poco de presión de los organismos internacionales. Así que el resultado de las mismas era conocido de antemano por los ciudadanos. Y aunque cambie el partido que gobierna, “son los mismos pero con diferente uniforme”. Entre otras cosas, hemos oído que por ejemplo los funcionarios públicos recibieron una carta en las semanas anteriores a las elecciones con instrucciones sobre a qué partido tenían que votar…
Alguien nos comentaba que a su pueblo le faltaba sangre para luchar y conseguir que la situación cambie, y lo comparaba con lo que han conseguido los egipcios hace unos meses.
Pero todos hemos visto imágenes en 2007 de cómo los monjes salían a las calles a protestar, durante la conocida como “Revolución Pimentón”, a luchar contra las injusticias que sufren continuamente. Y después de estar estas semanas en este país, podemos decir que no sólo tienen sangre sino un gran corazón.
Y de corazón esperamos que el cambio se produzca pronto y que los birmanos puedan saber lo que es la libertad después de tantos años.
Mientras tanto, como nos decía “alguien”: “esperan lo mejor, pero se preparan para lo peor”. Y a la vez, se aferran a su fé budista, que les promete que buenos actos en esta vida, les asegurarán una reencarnación en una vida mejor.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 8 mayo, 2011

Pyay, Hpa An y Mawlamyine

23 a 30 de Abril de 2011

El hecho de hacer de Myanmar nuestro “país lento” nos ha dejado una semana extra después de ver las principales atracciones del país. Y qué hacemos? playa, montaña, cultura? hay cientos de posibilidades, pero las que no están cerradas a los turistas están a varios días de viaje…
La estrategia ganadora es ir hacia el sur, hacia los estados Kayin y Mon. Aunque los efectos colaterales del water festival hacen que no nos sea posible ir directamente, porque todos los buses están llenos de gente que regresa a casa. Así que desde Bagan tomamos un bus a Mawe, parada para el té, y cambio de bus hacia Pyay. Como todos los buses locales, 200% eficientes, con todo el suelo cubierto por sacos de grano y un buen puñado de gente que sube y baja entre pueblo y pueblo. Esta vez la parada extraña se debe a un bus estropeado en medio del único carril, una hora y media hasta que se mueve. Aunque no importa mucho, pues pensábamos que en 6 horas llegaríamos, y finalmente son 12 horas sentados entre sacos y gallinas.

En Pyay hemos pasado todo el día siguiente, hasta coger el bus a Yangon por la noche. Hemos podido visitar el principal templo de la ciudad, pasear al borde del río y hacer una buena ronda de café en café. Y aunque la ciudad tiene unas ruinas de templos en los alrededores bastante importantes, justo después de venir de Bagan nos parecía abusar 🙂

Depués de la noche de bus, llegamos a la ciudad-estación de buses de Yangon. Allí, una vez más comprobamos atónitos la amabilidad de los birmanos. Y es que para decirnos cómo llegar a nuestro siguiente bus, son capaces de caminar con nosotros durante 5 minutos sin pedir nada a cambio…estos son la clase de “souvenirs” que estamos felices de llevarnos a casa, aprendemos de estos gestos!

Y finalmente tomamos el bus a Hpa An, que tarda unas 6 horas, y pasa por lugares preciosos, con un paisaje bastante más verde de lo que hemos visto en el norte.
Esta pequeña ciudad es la capital del estado Kayin, y está rodeada de maravillas paisajísticas. Está situada al borde de un río, y a pesar de estar en una zona llana, en sus alrededores hay algunas formaciones rocosas y varias colinas aisladas muy llamativas.

Y precisamente al día siguiente de llegar, preparamos el macuto y nos vamos a una de estas montañas, el Monte Zwegabin. Parece la más alta de los alrededores, con unos 700m de altura y perfil en forma de “m”. Y en su cima, después de dos mil y muchos escalones, hay un templo y un monasterio.
Después de subir hemos entendido que cuando nos decían que eran “más de 2 horas de dura subida”, querían decir que de verdad eran más de 2 horas de MUY dura subida! Y es que la humedad y el calor, los escalones de alturas desiguales y la continua subida no han sido ninguna broma.

Hemos subido por la parte oeste, y en la parte baja hay un templo rodeado de cientos de figuras de Buda, todas iguales, que conocen como los “Jardines de Lumbini”.

Cuando llegamos arriba, las excepcionales vistas merecen la pena y se nos olvida todo el cansancio. Y allí nos quedaremos a dormir esa noche, pagando un donativo para el monasterio.

Arriba no hay demasiado que hacer a priori: disfrutar de las vistas, tomar un café y comer. Pero al final hemos pasado una agradable tarde charlando con los monjes y la gente que trabajaba en la cafetería, y viendo llegar a los peregrinos y posando para sus fotos…sí, casi hemos sido casi tan fotografiados como la pagoda!

A la mañana siguiente, como siempre los rezos matutinos de los monjes nos despiertan bien pronto. Aunque el duro suelo sobre el que dormimos no nos hubiera permitido perezosear mucho más. Así que podemos disfrutar del precioso amanecer con las impresionantes vistas de los alrededores.

Y es también a primera hora cuando dan de comer a los monos que viven por allí, que se convierten en atracción con sus carreras y peleas por todo el templo.
Después del desayuno y la bendición de rigor, nos ponemos a bajar escaleras, esta vez por la parte este de la montaña, y volvemos a Hpa An.
Desde allí, después de recoger las mochilas en el hostal, un par de horas de bus nos llevan a Mawlanyine. Es una ciudad a orillas de un río y cerca de la costa, y casi lo más al sur que los extranjeros pueden llegar por carretera.
Aquí aun quedan muchos restos de la época colonial, y el paseo al borde del río es muy tranquilo y está bastante bien cuidado.
Nos hemos dado el gusto de quedarnos en un “Hotel”, el Sandal Wood Hotel, algo un poco mejor de lo que estamos acostumbrados. Y es que un partido de Champions y reponernos de la subida al monasterio bien lo valen a estas alturas de viaje.
Uno de los días hemos tomado un barco para ir a Ogre Island. El barco no es ningún crucero de lujo, sino una barcaza en la que personas y mercancías van apiladas en igualdad de condiciones. Bueno, por 1$ por una hora y media de trayecto, o 0,25$ en el caso de los locales no se puede pedir más! El paisaje hasta llegar allí es muy interesante, podemos ver a barcos de pesca o de mercancías, los templos al borde del río, la vegetación de la orilla…

No está permitido para los extranjeros pernoctar en la isla, no tenemos idea de cuáles son las razones (como siempre!). Pero ya en el barco nos piden el pasaporte (es suficiente la fotocopia), y nada más desembarcar hay un poli atento a pedírnoslo para registrar que pisamos la isla. Así que el único tiempo que se puede permanecer en la isla es hasta que llega el siguiente barco, unas 3 horas!

En los alrededores de Mawlamyine hay varios templos y Budas gigantes. Y a nosotros nos ha llamado la atención uno de los centros de peregrinación locales, la Nwa-la-bo Pagoda. Y es que uno de los lugares más conocidos de Myanmar es Kyaiktiyo, porque hay una enorme roca dorada en lo alto de una montaña, y sólo pegada a tierra por un borde…un pelo de Buda según cuenta la leyenda. Pero en Nwa-la-bo no hay una, sino 3 rocas una encima de otra. Así que nos hemos dicho: “burro grande, ande o no ande”.
Y bueno, al final quienes andamos fuimos nosotros, porque donde pensábamos que habría buses para subir resultó que sólo había taxis, y bastante caros! Por eso, y en compañía de una chica de NZ y un chico de Canadá subimos caminando unas 2,5 horas hasta la cima. Arriba, las 3 rocas nos esperaban, y un amable monje contento de recibir visita.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 4 mayo, 2011

Bagan

20 a 23 de Abril de 2011

De este a oeste, nos vamos a Bagan. Es un lugar de glorioso pasado tanto político como religioso. Y aquí vivieron los reyes que introdujeron el Budismo en Myanmar. Y en nombre de esta religión construyeron preciosos templos y edificios religiosos, en cada reinado más espectaculares que en el anterior.

Alrededor de los templos, por supuesto, estaban las casas del pueblo y los edificios civiles. Aunque sus restos no se conservan, debido a que no estaban pensados para perdurar en el tiempo, y se hicieron de madera y no de piedra o ladrillos como los templos.
El pueblo conocido como “Viejo Bagan” es ahora una zona de edificios históricos y restos de templos rodeada por la antigua muralla. Aunque no hace tanto seguía siendo también un pueblo habitado, hasta que el Gobierno decidió que sus habitantes tenían que mudarse a un pueblo cercano conocido como Nuevo Bagan. Nos alojamos en Nyaung U, un pueblo al norte del Viejo Bagan, que será nuestro centro de operaciones para explorar la zona.
Y aunque nos ofrecen coches de caballos con mucho glamour, decidimos que una bici es una buena manera de explorar los tempos por nuestra cuenta. Hay que empezar pronto el día pues según nos dicen el calor aquí es bastante agobiante.

Y así nos pasamos el día de templo en templo y pedaleo porque me toca! Cada uno tiene algo especial: su tamaño, la forma, una pinturas escondidas en su interior, una figura de Buda…

Y la parte más divertida es precisamente ir encontrándonos con estas pequeñas sorpresas, pues a pesar de que algunos templos están bien señalizados y son los “must see”, hay otro sinfín por descubrir. A veces alguien del pueblo nos tiene que abrir el templo, y nos ayuda con una linterna a ver las pinturas ocultas, otras veces nos encontramos por casualidad con las mismas.

En algunos templos se puede subir hacia la parte de arriba, y si uno contiene las ganas de mirar hasta llegar al final, la vista de todos los miles de estupas que quedan ante sus ojos es impresionante. Debido al calor, hay una especie de neblina que envuelve toda la zona, y le da un ambiente más mágico aún.

Después de pasar las horas centrales del día resguardados del fuerte calor en un restaurante cercano, nos atrevemos a seguir descubriendo templos. Y para la puesta de sol subimos hasta el Shwesandaw Paya, y a pesar de que la lluvia se acercaba, conseguimos tener unas vistas impresionantes de todos los alrededores.

Al día siguiente, Floriene y Jean Marie, una pareja de franceses muy simpáticos que hemos conocido, nos convencen para madrugar y ver la salida del sol desde un templo cercano. Cogemos las bicis y el picnic de desayuno que nos preparan en el hotel, y llegamos justo a tiempo para ver como el sol sube poco a poco y va iluminando cada templo con su luz dorada, una maravilla!

El resto de la mañana, por supuesto, pasa visitando algunos templos más. Uno de los que más nos sorprende es el Ananda Ok Kyaung. Pues es una pequeña estructura al lado de un gran templo del mismo nombre, que casi pasa desapercibida y alguien nos tiene que abrir para ver por dentro. Y cuando entramos descubrimos boquiabiertos que todas las paredes están pintadas de murales preciosos. Lamentablemente, es el único sitio que nos hemos encontrado en el que está prohibido tomar fotografías.
La verdad es que es bastante curioso el estado y la forma de conservar estos templos. Pues después de un fuerte terremoto en 1975, algunos se reconstruyeron después de los daños sufridos. Pero nos parece asombroso que nos enseñen murales que están en el interior de templos, sin ningún tipo de iluminación y sobre todo sin estar protegidos de la humedad o de los murciélagos que hay en el interior. Y no será porque cada extranjero que entra en la zona está obligado a pagar una entrada de 10$, a qué se destina?

Como no somos unos grandes expertos en templos, y tampoco vamos a copiar de internet las características de los que más nos gustaron, aquí van algunas fotos de lo que hemos visto.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 2 mayo, 2011

Lago Inle

16 a 20 de Abril de 2011

Atravesamos el lago Inle desde la parte oeste hacia el norte. El paseo de poco más de una hora nos encanta: pasamos por canales que dejan pequeñas aldeas a ambos lados, vemos los barcos tradicionales de los pescadores, y cómo éstos echan las redes en una estructura en forma de tubo; pueblos y jardines flotantes, y las montañas rodean la zona.

El Lago Inle es una de las zonas más turísticas de Myanmar, si es que “turístico” es un adjetivo que se puede aplicar a este país a día de hoy. Los hoteles de más categoría se encuentran a orillas del Lago, con bungalows con preciosas vistas del mismo, en donde se alojan la mayor parte de los grupos organizados. Nosotros nos quedamos en Nyanshwe, un pueblo que está al norte del Lago, conectado con él por un canal. Es un lugar muy tranquilo y tradicional, donde nos hemos relajado y disfrutado simplemente de estar aquí.
Nos habían recomendado quedarnos en el Mingalar Inn, y ha sido uno de los mayores aciertos del viaje en Myanmar. Por 12$ tenemos una habitación preciosa, con baño y agua caliente, incluyendo un increible desayuno, y los dueños son muy amables.

A la mañana siguiente a nuestra llegada es el quinto día del water festival, y el primer día sin agua, yuhu! Hoy toda la gente va vestida con su mejor ropa y se acercan a los templos. Y nosotros hemos madrugado para ir al templo que hay detrás del hotel. Allí nos hemos llevado una sorpresa muy grata, porque hemos presenciado cómo la gente del pueblo se pone en fila en el patio del templo para dar comida que ofrecen a los monjes y monjas que salen desde el interior del templo. Todo este rito acompañado por música tradicional.

Cada día los monjes y monjas budistas salen por las calles con un recipiente en el que algunos fieles les dan alimentos, que constituyen su alimentación principal. Pero hoy es el único día del año en el que esto sucede dentro del mismo templo y con toda la comunidad reunida.

Nyanshwe ha sido un punto de reencuentros, y es que por casualidad nos hemos encontrado con Martina y Massimo, una pareja de italianos que habíamos conocido ya en Yangon. Y con ellos hemos alquilado unas bicis para recorrer la parte este del lago.
Al salir del pueblo hemos parado en varios templos y monasterios.

Hoy parece que en todos hay un ambiente festivo y toda la gente se reúne allí. Nos sentamos curiosos a ver cómo entregan las ofrendas, cómo los niños corretean o la gente charla, fuma y come como si estuvieran en su casa. Y antes de que podamos darnos cuenta ya hay alguien a nuestro lado ofreciéndonos una taza de té y algo que comer.
Y después de comer en un tea house y reponer fuerzas nos ponemos a subir hasta un monasterio cercano. Cercano? bueno, la subidita en bici nos deja KO, así que acabamos dejando la bici y subiendo a pata.

Y al llegar arriba disfrutamos de unas vistas inmejorables del lago y sus alrededores.

Para acabar el paseo, llegamos hasta un pueblo flotante que hay a orillas del lago. No es que la gente viva en barcas precisamente, pero las casas están construídas sobre el agua, elevadas con pilares de madera.

Cruzamos una pasarela, también de madera, y Massimo y David demuestran su lado green peace al rescatar a un perro de las aguas.

Y agua es precisamente lo que nos cae encima de vuelta a casa, pues justo pillamos una fuerte lluvia…quién dijo que se acabó el water festival!
Cenamos con los italianos y un grupo de viajeros en los puestitos de comida del mercado. Cada noche se puede encontrar desde carne y pescado a la brasa a chapati, y todo tipo de comida birmana.Y ha sido una forma genial de acabar un día muy completo.

En los días siguientes nos lo hemos tomado con calma, recorriendo las calles del pueblo y el mercado, explorando la carretera que lleva a la parte oeste del lago y siguiendo con la tradición de visitar templos y compartir té con los monjes. El paisaje en esta zona es mucho más verde, no por la exuberante vegetación sino sobre todo porque los campos de arroz están recién plantados y en su momento más colorido.

Pero una de las cosas de las que más seguimos disfrutando es de la gente. Increiblemente amable y amigable, siempre sonrientes y deseando ayudarnos, y con ganas de compartir un saludo o una sonrisa pero sin esperar nada a cambio: ojalá esto no se pierda!

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