Posteado por: sontushuellaselcamino | 29 noviembre, 2018

Aldea Luna

17 a 26 de Noviembre de 2018

Y llegamos al Paraíso!

Buscando una opción para hacer WWOFing contactamos con Martín y Elisabeth, los dueños de Aldea Luna. Es un proyecto sostenible en medio de una hermosa Reserva Natural (privada) en la zona de los Yungas de Jujuy.

Sostenible? Reserva Privada? Yungas? Los Yungas son una zona de selva en altura, con una biodiversidad enorme. Y Aldea Luna abarca una gran extensión que ellos han protegido y mantienen y cuidan con ayuda de voluntarios y viajeros de todo el mundo.

Aquí no llega la electricidad ni la señal telefónica, y por supuesto no hay wifi. No hay contaminación de ningún tipo, ya que la carretera más cercana está a media hora y no hay ninguna población alrededor. Sólo se oyen los pájaros y el cencerro de las vacas, junto con las charlas y risas de los voluntarios y viajeros.

El ritmo es muy agradable, en la mañana después de desayunar con pan y mermelada caseros “trabajamos” unas tres horas.

 

Hemos ayudado a reparar el camino por el que se llega, hemos trabajado en la huerta, trasplantado árboles y ayudado a mantener uno de los caminos que recorren la reserva con la ayuda del machete.

 

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Después ayudamos a cocinar los deliciosos platos que prepara Elisabeth para comer y disfrutamos de una buena sobremesa con té de menta del jardín.

 

Cada tarde hemos hecho una pequeña caminata con Africa por alguna de las rutas, o si hace sol bajamos a bañarnos y hacer la colada al río.

A la vuelta charlamos en la cocina mientras preparamos la cena, y Africa juega con Anna, la hija de Martín y Elisabeth.

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Cuando llegamos sólo está Doro, una voluntaria alemana. Y durante la semana han llegado Cristopher, Nico, Gabi, Edith y María, otros voluntarios y viajeros que han traído muy buena “onda” y hemos disfrutado mucho.

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No sé cómo resumir en un sólo post la cantidad de buenos momentos que hemos vivido y compartido: la hoguera de la luna llena, ver las luciérnagas alumbrando los árboles en la noche, las tortillas que cocinamos para todos, hacer pan, dormir en la hamaca de Doro fuera de nuestra cabaña, los picnics de nuestras caminatas, las canciones de los chicos con la guitarra frente al fuego, el baño en el río con Anna y Africa, escuchar y ver los cientos de pájaros en la mañana (incluyendo colibrís y tucanes), jugar y cantar con Africa en la hamaca, limpiar el camino con el machete y plantar árboles junto a David… Ha sido una gran experiencia, todos hemos estado felices y relajados y la Reserva es el mejor entorno para disfrutarlo. Escribo estas palabras con un poco de lo que David y yo hemos llamado “depresión post-Aldea Luna”, y sueño ya con poder volver…

 

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Posteado por: sontushuellaselcamino | 28 noviembre, 2018

NOA y las comisiones

16 y 17 de Noviembre de 2018

Un par de horas en un cómodo bus separan el pueblo de La Quiaca en la frontera con Humahuaca, donde pasaremos nuestra primera noche en Argentina.

Esté pequeño pueblo de calles adoquinadas está situado en la región del Noroeste de Argentina o NOA, y da nombre a la conocida Quebrada declarada Patrimonio de la Humanidad y que atrae a muchos visitantes a la zona.

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Después de desayunar salimos a recorrer sus calles y a sacar dinero en el banco, sin saber que esta será una de nuestras principales “aficiones” por aquí.

Mientras David espera en una interminable cola en el único banco del pueblo, Africa y yo aprovechamos a subir al cerro que hay enfrente donde hay un monumento a los Héroes de la Independencia y se puede ver todo el pueblo con una parte de la Quebrada al fondo.

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La espera de 45 minutos ha sido en balde, porque al llegar al cajero nos damos cuenta de que el límite de efectivo que se puede sacar son 4.000 pesos, unos 100 euros y nos cobran casi 10 euros de comisión! Un poco nerviosos decidimos intentar ir a cambiar dinero como alternativa, pero resulta complicado encontrar quien quiera dólares (por no mencionar euros). En un hostal y después de preguntar en varios lugares nos cambian solo un billete de 20$, ya que el otro que tenemos tiene una manchita de tinta. Menos mal que hemos podido intercambiar la guía de Bolivia por una guía reciente de Argentina y Uruguay.

Finalmente, y para continuar nuestro camino, compramos una pequeña artesanía en dólares para hacernos con algunos pesos más, con la suerte de que han aceptado el billete de la mancha!

Tomamos un bus de poco más de una hora que nos deja en Purmamarca. Este pueblo no estaría en los mapas turísticos de no ser por el conocido y fotografiado Cerro de los Siete Colores.

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Nos detenemos el tiempo justo para admirarlo y comer, ya que queremos llegar en el día a Salta. Así que a media tarde tomamos otro bus de unas tres horas que nos deja al atardecer en Salta. Nos recomiendan cenar en La Casona del Molino. Aunque está un poco alejado del hostel, la comida es excelente y mucho más el ambiente, ya que allí se puede disfrutar de las conocidas peñas, grupos o duetos de guitarra y bombo que cantan y amenizan la cena con canciones de la zona. Lástima que Africa se ha quedado dormida justo cuando empezaban a tocar.

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Al siguiente día en Salta comenzamos la ruta buscando un cajero que cobre menos comisión. Hemos probado casi todos los cajeros de la ciudad, no sólo mirando la comisión sino el máximo que nos dejan sacar. Parece que los cajeros Link cobran la mitad, aunque no conseguimos sacar más de 4.000 pesos. Es un poco agobiante encontrarnos con estas limitaciones, sobre todo porque parece que los restaurantes y alojamientos cobran un 10% más cuando queremos pagar con tarjeta. No hemos visto nada igual!

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En fin, una anécdota, que no nos impide disfrutar del paseo por sus plazas y calles coloniales antes de tomar el bus a Jujuy.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 27 noviembre, 2018

Postales de Africa desde…Bolivia

He pasado mi primera frontera terrestre y hemos llegado a un mar que papá y mamá llaman lago.

Estuvimos en una ciudad que se llama La Paz, y allí viajábamos por el aire en lugar de por la tierra.

He visto las huellas de unos dinosaurios, y eran más grandes que el pie de papi y mami juntos! Pero me han explicado que aunque los dinosaurios son seres vivos están todos muertos.

Durante el viaje en autobús he aprendido a trenzar, aunque sólo puedo practicar con mamá. Ella se ha reído mucho cuando le he contado que ahora que sé trenzar no me interesa la tele, no sé por qué!

También estuvimos en Uyuni, un lugar con el suelo de sal, y me dejaron unas botas para saltar en los charcos.

Un día nos montamos en caballo en Tupiza, yo iba con papá o mamá porque los caballos son “harto altos” como dicen por aquí.

Los últimos días en Bolivia he visto muchas llamas y unas aves muy delicadas que llaman flamencos. Aunque lo que más me ha gustado es subir y bajar por las dunas de arena.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 27 noviembre, 2018

Reserva Biológica de la Cordillera de Sama

14 y 15 de Noviembre de 2018

A esta familia viajera siempre le motivan los trekkings y la naturaleza. Es por eso que nuestro camino en Bolivia se extendió hasta Tarija, para poder recorrer la Reserva de Sama.

Nada más llegar a Tarija paramos en la oficina del SERNAP (Servicio Nacional de Areas Protegidas), justo enfrente de la antigua terminal de buses. Allí nos dan información y mapas de la reserva, nos inscribimos y pagamos la entrada y tenemos la suerte de contactar con uno de los guías que vive cerca y nos llevará en su coche a ver parte de la Reserva.

También antes de ir hacia la reserva contactamos con el albergue de Pujzara, donde nos queremos alojar. Hay varios albergues en diferentes comunidades de la Reserva y conviene avisarles para que puedan tener comida.

Salimos de Tarija en el bus a Villazón a las 8:30 y llegamos al cruce de Pujzara a las 11. El bus sigue su camino y nosotros nos adentramos en la reserva por una cómoda pista que bordea una de las lagunas. Debemos de caminar unos 5 km hasta el albergue. Algunas mujeres pastorean ovejas al borde del lago, y nos acercamos sigilosamente a la orilla donde se ven unos flamencos aunque levantan el vuelo antes de que nos acerquemos.

Vemos llegar un bus por el camino y nos apresuramos a salir a su encuentro. Resulta que los miércoles hay un bus a Tajzara desde Tarija que regresa al día siguiente. El conductor nos recoge y nos acerca al albergue, nos ha ahorrado 4 km! Aunque al llegar al albergue no hay nadie esperándonos. Así que disfrutamos de las magníficas vistas sobre las dos lagunas y viendo a un grupo de llamas que pastan.

Nos acomodamos y pasamos la tarde también viendo a las llamas y disfrutando de los colores de la puesta de sol en el valle.

Hemos estado solos en este albergue, de donde salimos al día siguiente por la mañana para recorrer la otra laguna.

Hacemos varias paradas y lo que más disfrutamos es recorrer las dunas de arena blanca cercanas a la comunidad de Copacabana.

Nuestra última parada antes de dejar la reserva es en una zona de la laguna desde donde podemos admirar a un buen grupo de flamencos.

Nuestro conductor nos deja en la carretera y no tarda en llegar el bus a Villazón.

Nos han advertido de que la carretera tiene muchas curvas, pero ni nos imaginábamos! Si cerca de La Paz está la conocida como “carretera de la muerte” esta debe de ser la “carretera del infarto”! Pronto deja de ser carretera para ser una serpenteante pista por la que apenas cabe el bus al borde del precipicio. Bajamos hacia el río y volvemos a subir avanzando por esta cordillera durante un par de horas hasta volver a la carretera asfaltada y llegamos a Villazón.

Es un pueblo fronterizo que parece que está creciendo bastante, al menos a juzgar por su nueva terminal de buses y la gran cantidad de edificios en construcción. La frontera es muy tranquila y está unificada, sólo paramos en una ventanilla y cruzamos a Argentina.

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Posteado por: sontushuellaselcamino | 16 noviembre, 2018

Quien vino a Tarija

12 a 14 de Noviembre de 2018

Bus de seis horas entre Tupiza y Tarija, por una polvorienta carretera casi sin asfaltar, y sin tele! Versiones extendidas de nuestros cuentos favoritos, sesión de peluquería que me cuesta varios mechones…menos mal que Africa duerme más de la mitad del trayecto!

Pasamos de un desértico altiplano a un hermoso y rico valle. Esta ciudad parece más moderna y más cómoda que las que hemos visto hasta ahora. Nos han dicho que es una zona bastante rica porque hay reservas de gas, y es el único departamento de Bolivia donde la sanidad es gratuita.

Nos alojamos en el hostel Kultur Berlin, nada que ver con el bullicioso homónimo de Sucre que visitamos. Es un lugar tranquilo, con un patio donde leer y comer y un desayuno espectacular!

Y nos sorprenden muchos de los topónimos de la zona, aunque rompen con nuestros modestos conocimientos de geografía: aquí el río Sella es un afluente del Guadalquivir, y Avilés es una zona de viñedos y vino…

“Quien vino a Tarija y no tomó vino, a qué vino?”

Pues sí, Tarija es una zona de vinos y aunque ya nos habíamos dado algún que otro capricho durante nuestra estancia en Bolivia, no queríamos perder la oportunidad de ver los viñedos y catar el vino in situ.

Hay algunas excursiones de medio día que por unos 20-40 euros te llevan a varias bodegas. Nosotros hemos hecho nuestro propio recorrido, por una décima parte del coste y a nuestro ritmo.

Tomamos un trufi o taxi compartido cerca del mercado central que nos lleva a Uriondo en el Valle de la Concepción.

Visitamos las bodegas Casa Vieja, donde pudimos ver los viñedos y catar algunos de sus vinos.

Después encontramos un par de bodegas cerradas y dimos con una pequeña vinoteca, de las bodegas Resolana. Es una pequeña bodega que hace apenas 3.000 botellas de cada vino, y nos sorprendieron mucho. Tanto que hemos cenado con su vino rosado!

Comemos allí en Uriondo, y volvemos a Tarija a tomar un helado en la Plaza de Armas (ya es una tradición familiar!), visitamos el mercado central y paseamos por sus calles y plazas. Nos ha encantado esta tranquila ciudad!

 

 

Posteado por: sontushuellaselcamino | 13 noviembre, 2018

Tupiza, wild wild west

9 a 12 de Noviembre de 2018

Llegamos a este pequeño pueblo del sur desde Uyuni, en un bus de unas cuatro horas (ahora que casi todo el recorrido está asfaltado). El paisaje hasta llegar aquí es precioso, primero hay llanuras con algunos rebaños de llamas y vicuñas, y después cambia completamente el color a rojizo, con formaciones que nos recuerdan a las películas de vaqueros. No sólo cambia el paisaje, sino que al bajar comienza a subir la temperatura y pasamos casi al verano.

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Y confesamos que nos hemos tomado unas vacaciones! Nos alojamos en un hotel en el centro que tiene piscina y desayuno de buffet, por unos módicos 160 bolivianos o lo que es lo mismo 20 euros!

Nos lo hemos tomado con calma en Tupiza, esta polvorienta y tranquila población en la que parece que no pasa nada. Tenemos nuestro restaurante de confianza donde comemos cada día un almuerzo por 13 bolivianos, y paseamos hasta la plaza cercana a tomarnos un helado de postre. Paseamos por el mercado central, el mercado negro y el mercado campesino.

Y en nuestro último día hemos ido a dar un paseo en caballo como auténticos vaqueros, con sombrero y todo! Africa ha disfrutado subida con nosotros en Derby, un manso caballo que nos ha llevado entre cactus y formaciones rocosas a la Puerta del Diablo, el Valle de los Machos y el Cañon del Inca que no tiene nada que ver con los incas.

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Posteado por: sontushuellaselcamino | 11 noviembre, 2018

Uyuni

7 a 9 de Noviembre de 2018

Bus de unas 8 horas entre Sucre y Uyuni. Nos da tiempo a ver las películas que ponen en el bus, disfrutar del paisaje, hablar con las señoras de al lado, hacer sesión de peluquería mutua con Africa, parada en Potosí, dibujamos… Se nos ha pasado el día sin darnos cuenta! :p

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Pero sabemos que merecerá la pena.

Llegamos sobre las 6 y nos alojamos rápidamente para poder ir a las agencias antes de que cierren.

Hace ocho años hicimos un tour de tres días increíble, una de las experiencias que recordamos una y otra vez. En esta ocasión sabemos que los tres días serán demasiado coche y fresquín para Africa. Así que buscamos una alternativa, quizá una noche en un hotel de sal y visitar la zona de Los Lípez, o un trasporte el segundo día hacia Tupiza que será nuestro próximo destino. Pero después de preguntar en un par de agencias nos damos cuenta de que no están ofreciendo esas posibilidades, y que una excursión en el día al salar es la mejor opción. 150 bolivianos por persona, o lo que es lo mismo unos 20 euros (la niña no paga). Perfecto!

El tour no madruga, el salar no se va a mover y el día será largo! Salimos del centro del pueblo de Uyuni sobre las 11, en un 4×4 que compartimos con un grupo de surcoreanos. Sí, parece que en Corea es muy popular el Salar y vienen a visitarlo junto con el Machupicchu. Nuestra agencia parece estar especializada en los mercados coreano, chino y japonés. Y han sido unos compañeros de viaje muy simpáticos.

Después de hacer las paradas de rigor en el cementerio de trenes y el pueblo de Colchani donde ver el proceso de la sal y comprar recuerdos empieza lo mejor!

Entramos en el Salar de Uyuni, esta magnífica masa de sal, un lago prehistórico seco, que incluso los satélites usan como referencia para ajustar su posición.

Paramos a comer en un hotel de sal en medio del salar. No está en uso, ya que es difícil gestionar los residuos y no dañar el entorno del salar. Y allí hay un monumento al Dakar y banderas del mundo.

Una vez repuestas las fuerzas un trayecto de unos 40 minutos por el Salar nos lleva hasta la magestuosa isla Incahuasi. Es una isla en medio del salar, que además de las vistas sobre el Salar ofrece un paseo espectacular entre los centenarios cactus que crecen en ella.

Nuestra siguiente parada es en medio del Salar para disfrutar de las vistas infinitas de sal. Allí nuestro conductor-guía nos obsequia con un auténtico book de fotos jugando con las perspectivas.

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Y desde allí nos ponemos las botas de agua y conducimos otros 40 minutos a una zona inundada del Salar para ver el atardecer. No hay palabras que puedan definir la belleza de este lugar, a todas horas del día!

Posteado por: sontushuellaselcamino | 9 noviembre, 2018

Sucre y Cordillera de los Frailes

3 a 6 de Noviembre de 2018

Hemos volado a Sucre desde La Paz para ahorrarnos un largo bus.

Sucre es la capital constitucional de Bolivia, y una ciudad colonial reconocible por sus casas pintadas de blanco, que fue reconstruida después de un fuerte terremoto en el siglo XIX.

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Llegamos con un sol estupendo, y desorientados en el centro hemos batido nuestro record para encontrar alojamiento, toda la mañana! Menos mal que en el camino recuperamos fuerzas con unas deliciosas salteñas en la tradicional saltería El Patio, y que acabamos excediendo nuestro presupuesto para encontrarnos como en casa en el hostel Casarte Takubamba.

Esa tarde visitamos el Museo de Arte Indígena, que está en el alto de La Recoleta, y donde aprendemos a apreciar los textiles de los pueblos de la zona.

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El domingo llega la lluvia, así que aprovechamos para visitar la Casa de la Libertad, símbolo de la independencia de Bolivia y lugar en el que se vivieron momentos decisivos de la historia del país. Hay que pagar la entrada, pero hay un tour guiado que merece la pena.

La razón por la que venimos a Sucre es caminar por la cercana Cordillera de Los Frailes y conocer de cerca los pueblos Jalq’as. Aunque después de preguntar a varias personas todos parecen desanimarnos a caminar por nuestra cuenta. Finalmente optamos por hacer un tour en el día en el que coincidimos con Sophie y Valentin, una pareja suiza con la que lo hemos pasado genial.

El tour comienza en la iglesia de Chataquila,un lugar que ya era sagrado para los incas y que en quechua significa “luna que brilla”.

Desde allí parte un camino inca que nos llevará hacia Chaunaca y por el que bajamos disfrutando del trayecto durante casi 3 horas en las que el paisaje cambia en cada valle.

Al llegar abajo nos recogen en 4×4 de nuevo para llevarnos atravesando el cráter de Maragua hacia Niñu Mayu. El paisaje es un paraiso para los geólogos, con múltiples pliegues de diferentes colores y materiales, las formas ondulantes del cráter… Y después de algo menos de una hora llegamos a la zona donde se pueden ver las huellas de dinosaurios.

Volvemos por Maragua justo a tiempo de disfrutar de la puesta de sol sobre el cráter, y regresamos a Sucre. Ha sido um día largo pero bien aprovechado, y después de ver lo árido que es el terreno y que las poblaciones no están tan cerca ha merecido la pena venir con el tour, por lo menos porque vamos con Africa.

Ya en Sucre hemos compartido una buena cena y sobremesa con Sophie y Valentin en el hostel, acompañada de vino boliviano y chocolate :p

Nuestro último día en Sucre ha sido relajado, paseando por el mercado campesino y por el mercado central, y disfrutando de esta agradable ciudad.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 5 noviembre, 2018

Descanse en La Paz

2 de Noviembre de 2018

Desde que llegamos a La Paz habíamos visto multitud de preparativos en las calles para el Día de los Muertos, que aquí conmemoran el día 2 de noviembre. Donde más lo hemos notado es en los mercados, con muchos puestos de dulces y flores que se ofrecen el día de los muertos.

 

Además, desde el teleférico rojo nos llamaron la atención los murales que se ven al pasar sobre el cementerio.

Así que el día 2 nos hemos acercado allí y hemos visto de cerca cómo se celebra este día. Además de los dulces que se ofrecen, hay músicos que por el equivalente a un euro cantan al fallecido.

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Aunque de lo que verdaderamente hemos disfrutado es del arte en forma de murales que adornan las paredes del cementerio.

Posteado por: sontushuellaselcamino | 4 noviembre, 2018

La Paz: música de altura

31 de Octubre a 2 de Noviembre de 2018

La Paz es la capital no oficial de Bolivia. La capital más alta del mundo, con sus 3,600 y pico metros sobre el nivel del mar. Aunque en realidad esta impresionante ciudad se extiende desde los 3,200m de la zona “pudiente” hasta los casi 4,000m de El Alto, el barrio en el que está el aeropuerto y que es una ciudad en sí mismo.

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Para salvar este desnivel  han instalado varias lineas de teleféricos que conectan los principales barrios de la ciudad. Es un transporte rápido, cómodo, seguro y económico. Cada viaje cuesta 3 Bolivianos, y la alternativa en los destartalados combis cuesta 2 Bolivianos. Aunque éstos siguen siendo los reyes de la ciudad, ya que conectan todos los puntos intermedios.

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Durante nuestra estancia en la ciudad los viajes en teleférico han sido una de nuestras actividades favoritas, ya que nos ahorran quedarnos sin aliento subiendo cuestas con la altitud. Además las vistas son espectaculares y nos permiten hacernos una idea de las densiones y situación de la ciudad.

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Tomamos la línea roja para subir a lo alto de El Alto. Es jueves y hay feria, o lo que es lo mismo, el mercado más grande de Sudamérica como presumen los paceños. Encontramos de todo, desde recambios para coches hasta películas pirata, pasando por ropa para mascotas, y por supuesto comida. Nos sorprende el granizo y nos dejan cobijarnos en un puesto de faldas y enaguas típicamente bolivianas.

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En el centro de nuevo, visitamos la calle Jaen, una pintoresca calle empedrada donde se conservan muy bien sus casas coloniales con patios. La mayoría de casas son museos o talleres de artistas.

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Nosotros nos detenemos en el Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia. En él hay una amplia representación de instrumentos, que se pueden ver y oir, e incluso tocar! Hemos pasado tranquilamente un par de horas disfrutando del museo, nos ha encantado!

Nos hubiera gustado poder asistir al concierto semanal que hay en el teatro del museo, pero es los sábados y ya no estaremos. Por suerte para nosotros, y confirmando que preguntando se llega a Roma, la chica del museo comparte con nosotros que esa misma tarde hay un concierto en el conservatorio.

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Allí nos presentamos ya que no está lejos de nuestro hostal. El concierto es en una sala que parece un patio, no muy grande y con bancos que se llenan en seguida. Ha sido maravilloso disfrutar de música de todo Lationoamérica con la que estos diez versátiles músicos nos han obsequiado durante casi dos horas.

El día siguiente madrugamos para ir al mercado cercano, bien temprano ya rebosa actividad. Y nosotros queremos aprovechar que nuestro hostal tiene cocina para la cena.

Es el día de los Muertos y vamos por la mañana al cementerio, hemos oido que toda la gente va, hace altares y canta a sus seres queridos. Las calles de los alrededores están cortadas al tráfico y hay controles a la entrada para que la gente no entre con bebida. El cementerio está lleno de familias y músicos.

Después disfrutamos de otro paseo en teleférico, para subir a lo más alto de la línea amarilla y bajar después al barrio residencial de Sopocachi. Donde antes de que llegue la lluvia disfrutamos en el parque de la Plaza de España y de las vistas desde la Plaza del Montículo.

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